La moral de la mano de la política

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En una sociedad capitalista como la nuestra la moral solo puede venir de la política

Espartinas 15|julio|2011 por Juan Antº Rguez Conde (una reflexión estival)

Un buen materialista piensa que las personas se mueven sobre todo por su interés o por lo que juzgan ser tal. Sin dudas el éxito de un materialismo bien entendido se ha de sustentar en la necesidad de que las personas dejen de ser egoistas y pusieran el interés general por encima del particular.

Frente a una utopía marxista de una economía  moral, el capitalismo ha resultado ser antropológicamente superior: no es ni moral, ni inmoral, sino sensillamente amoral.

Sirva esta reflexión como prolegómeno a esa ola de indignación que recorre las cancillerías europeas ante la última decisión de la agencia Moody´s contra Portugal, antesala de la grave crisis que vive la deuda de España e Italia. Se ha oido decir en boca de Merkel, Trichet o Van Rompuy que: <Nos arrebatan nuestra capacidad de juicio> o <hay que acabar con el oligopolio de las agencias>

Meses atrás, la comisión del Congreso de EEUU para investigar los orígenes de la crisis dictaminó que el trío Fitch,  SyP y Moody´s fueron piezas esenciales de la maquinaria de destrucción financiera. Y ahora nadie niega la sospecha de que estas compañías alteran el precio de las cosas favoreciendo los ataques especulativos contra nuestras economías.

Estos jacker dinerarios alegarán que en economía no hay moral, ni tampoco voluntad ni conciencia; sin olvidar de añadir que no corresponde a las personas ser morales, aquí y ahora.

Por eso se equivocan al no señalar a las personas que favorecan o se benefician de unos comportamientos claramente fraudulentos. En una sociedad brutalmente capitalista, la moral solo puede venir del otro lado de la economía: la política.

Y aquí a menor escala, la municipalista, lo amoral de la derecha se ceba en esas políticas de "salsa rosa" que desprecia a una oposición representante de un electorado mayoritariamente minoritario y que lejos de motivar desde el equipo de gobierno del PP, ese enriquecimiento de la vida social a la que aludía el Alcalde en su investidura, tratarán por todos los medios de ningunearla.